Colaborando con Jess

9:20


Por aquí os dejo una pequeña colaboración con mi querida Jess, también conocida como Lilith.
Morid ante la masacre que ha escrito.
Yo ya lo he hecho.
(por cierto, esta letra es lo que he escrito yo, esta, lo suyo)

 Eran los ochenta. Madonna y David Bowie sonaban en los auriculares de cualquier adolescente y los cabellos se teñían de colores.  Reinaba el cuero por todo lo alto. Cardados, aire de revolución, MTV recién nacida. Un actor gobernaba los Estados Unidos. Así estaba el mundo.
 Ella caminaba por la calle, segura, tranquila, sin nada de especial aparte de su pelo de puntas moradas y sus gafas de cristales redondos a lo John Lennon. Llevaba un cigarro en la mano y una chaqueta de motero con las mangas cortadas, tal y como dictaba la moda. Aunque si ahora nos la cruzamos por la calle nos la quedaríamos mirando con cara de pánfilos, en su época no llamaba nada la atención. Y esa era una de las claves de su trabajo.
 Torció a la derecha después de pasar la tienda de vinilos atestada de niñas estúpidas intentando comprar el último ejemplar de Too Tough To Die. <>, y una mirada de desprecio. En el callejón las paredes se acercaban y casi no dejaban pasar ni a un alma. Cualquier persona podría haberse perdido allí, pero ella no. Holly lo tenía controlado.
-¡Ey, espera!
<>.
 Darren tenía dieciséis años y estaba en esa edad en la que solo te importan dos cosas: el amor y tu futuro. Lo segundo aún era incierto. Y aunque  tuviese la misma edad que él, su situación era diferente, muy diferente. Él sabía lo de su trabajo porque él trabajaba en lo mismo. Aunque Darren solo era el contable, ella hacía todo el trabajo sucio. El chico todavía no podía ver las cosas que se habían convertido en la rutina diaria de Holly.
-¿A dónde vas?
-Tengo una reunión.
-Joder, ¿otra? ¿Es que no puedes parar de trabajar?
-Hoy no.
-Ya nos veremos, entonces.- dio media vuelta y se fue por donde se había venido, con su chaqueta vaquera tres tallas más grande y su pelo estilo Beatle.
 Volvió a girar a la izquierda. Allí estaba, por fin había llegado. La rubia le miraba con aire desafiante.
-¿Con que eres tú? Mmm… Qué mosquita muerta. Me esperaba algo más… Consistente.
El odio se notaba en los ojos oscuros de Holly, y la rubia debería haber huido si los hubiese visto.
-Intenta matarme si puedes, zorra.
 El sol amenazaba con despertar a la ciudad, dormida después de una fiesta que solo terminó cuando los miembros de los grupos encontraron a groupies que les calentaran la cama.
Pero ella ya estaba despierta, Holly. Más bien, no había dormido en toda la noche, por más que la reunión durara hasta las doce campanadas. Esos buitres no dejaron de observarla, como si en cualquier momento fueran a sacar el cuchillo y el tenedor para convertirla en aperitivo nocturno. Pero Holly simplemente fumó. Fumó mientras escuchaba como ponían toda la responsabilidad del plan en sus hombros. Siguió fumando incluso cuando decidieron que la primera víctima sería justo al día siguiente. No terminó de fumar hasta que escribieron los pasos exactos para el mismísimo apocalipsis.
Y le tocaba a ella empezar la acción. Terminarla también, pero eso aun no sucedería hasta dentro de, que, ¿tres meses? ¿Un invierno, dos? ¿Una década? A pesar de todas las preguntas que podría haberse hecho sobre el tema, como una persona normal, no se hizo ninguna. Pero es que ella no era nada normal.
Después de un rato caminando entre calles vacías llenas de viento matinal, tiró el cigarrillo delante de la puerta de un bar, respiró hondo, entró y se concentró en no destripar el “plan” antes de tiempo.
-Llegas tarde- dijo el hombre trajeado que estaba sentado en una de las sillas. El bar estaba polvoriento, solitario, lleno de sujetadores en los lugares menos esperados, y como único ser viviente aquella alma sombría.
-No lo suficientemente tarde para lo que tenemos que hacer- dijo Holly con tono brusco mientras tiraba al suelo su chaqueta de motero y sus gafas a lo John Lennon y se acercaba al trajeado, desvistiéndose- ¿Tienes todo lo que te pedí?
-No sería un caballero si traicionara a una dama- dijo, sonriendo, mientras se sacaba un fajo bastante grande del bolsillo interior y lo dejaba en la mesa más cercana. El hombre se levantó y apartó un mechón de pelo de la cara de Holly para besarla con las manos sujetando su rostro.
-¿Lo vamos a hacer aquí o no subimos al piso de arriba? Podría vernos alguien desde la calle.-dijo ella separando sus labios de él.
-Que miren –le mete la lengua bruscamente mientras va bajando hasta su sujetador.- Es una gran vista lo que se pierden.
La pareja se tira al suelo sin parar de besarse, Holly dejándose hacer, gimiendo falsamente a los mordiscos en el cuello y las lamidas entre los pechos, aunque él no lo sabe. Empezó a abrirle la bragueta –ya se notaba un bulto palpitante- cuando decidió que era el momento de dejar de hacer el ángel pasivo en el suelo.
Las cosas se estaban poniendo excitantes y calientes a cada segundo que pasaba, para el que estaba erecto, por supuesto. La pareja estaba ya casi desnuda, solo les faltaba las ropas íntimas que se frotaban entre sí, listas a ser arrancadas a manotazos. Holly, aun encima, empezó a besar el pecho semi-peludo de su pareja, hasta llegar al ombligo. El hombre, esperando el momento del sexo oral, se impacientó. Cerró los ojos y esperó… Hasta que Holly le arrancó una buena parte de la barriga de un mordisco.
-¿Qué…?- Pero el hombre que creía haber pagado por las mejores horas de sexo con una de las más jóvenes prostitutas de la región, no se había dado cuenta que había pagado por su muerte. Sus intestinos manchaban de sangre la boca de Holly, hambrienta de órganos. Mientras se comía unos, destripaba con sus propias manos la piel buscando a los demás. Para ella sus preferidos siempre serán el corazón y el cerebro. Cuando ve a este último pierde el control de su mente. Ya no es Holly, sino el hambre.
Cuando acabó su plato, dejando nada más que lo innecesario –extremidades, ciertos músculos que no le gustaban para nada- se vistió, aun manchada de sangre y se encendió un cigarrillo de los del muerto. ¿Por qué tengo que compartir todo esto con los buitres? Se preguntó con desprecio, mirando el fajo de billetes, limpio papel a diferencia del bar donde innumerables humanos fueron devorados vivos por…
-Qué gran trabajo has hecho con este, querida Holly- dijo Darren desde la puerta- se podría decir que tienes alma de artista.

You Might Also Like

1 comentarios

  1. JO-DER.
    Empiezas a leer y para nada te esperas el final.
    Me ha gustado mucho, ambas partes ^^

    ResponderEliminar