Adiós, Lucas.

11:28

 Recuerdos, de una noche clara y de un día oscuro. De una melodía ligera y un café cargado. Recuerdos de ella. Recuerdos de una tarde pasada en el Starbucks, discutiendo, preguntando, llorando.
-Tenemos que hablar.
Qué poco original. Siempre dicen lo mismo, porque ellas son casi todas iguales: te hacen creer que son especiales, diferentes, que podrían cambiar tu vida. Y vaya si la cambian. Añaden un fracaso más a tu lista. Van a muerte, sin compasión. Y te atraviesan, te apuñalan, te roban tu último aliento. Luego te deprimes hasta que otra te saca de ese vacío, pierdes la cabeza por ella. Se da cuenta. Te hace caso. Os hacéis amigos. Y luego surge la chispa. Todo es perfecto. Demasiado. Porque es justo cuándo mejor van las cosas cuando ellas se cansan y "necesitan espacio". Ya. Y yo vivo en la Luna. Porque ese rubio que te esperaba fuera de la cafetería no te soltaba. Igual solo les gusta eso, acción y nada más. Pero entonces, ¿qué haríamos los que sobramos? ¿Nos quedamos sin nada? ¿Morimos con un gato en el regazo y la mirada empañada tras las gafas? Ser uno de los últimos soñadores tiene un precio. Porque como decía aquella película, "son tiempos difíciles para los soñadores".
-No, no has hecho nada malo.
Claro que no. Si esto ha sido de repente. Yo te di una parte de mi corazón, y ahora tú me la has devuelto arrugada e inservible.
-Esto no es un adiós, sino un hasta luego. Tan solo quiero, ya sabes, probar cosas nuevas.
Sí, cosas como la polla de ese tío de la moto. Que te la hinque hasta el esófago, guarra, pero a mí, déjame en paz.
-Mira, creo que será mejor que me vaya ya. Adiós, Lucas, espero que te vaya bien.
-Y yo espero que te atropelle el camión de la perrera al doblar la esquina, a ver si por fin te encierran, puta.
Por supuesto, Dee nunca supo nada de lo que dije por lo bajinis o pensé aquellos veinte minutos de dolor y desprecio, pero a eso se resume todo. Al final son solo son recuerdos. Recuerdos que se esfuman y palabras que se retienen dentro.


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3 comentarios

  1. Me gusta cómo lo has escrito, por mucho que no esté de acuerdo con lo que dices. Más que nada porque no entiendo qué tiene que ver ser soñador con sentir rabia porque han jugado con tu corazón, y mucho menos creo en esa frase de "son tiempos difíciles para los soñadores". Hoy en día cualquiera es libre de soñar, es más, se defienden los sueños. Y tampoco creo que estuviera Lucas muy enamorado, al fin y al cabo. (aún así, me sigue gustando)

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  2. Me ha gustado mucho el redactado.
    Pero al igual que Jêveur es un poco confuso eso de soñar en lo que respecta a la situación.
    Por lo demás, es genial y realista.

    Un besazo

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  3. Lucas es tonto. Me gusta mucho cómo está expresado todo su pensamiento, la verdad, tiene mucha fuerza. Pero eso no quita que sea tonto.
    Quiero decir, nadie puede darse por vencido en estos temas. Claro que los desengaños duelen mucho, y que es verdad, que a veces es una cagada tras otra, pero generalizar y rendirse tampoco es la solución. Estas cosas siempre son complicadas, de una manera u otra.
    Quién sabe, a lo mejor otro día al salir del Starbucks, es Lucas el que encuentre a la persona indicada.

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