Fat Bottomed Girls

11:42


  "Escapémonos esta noche, pasemos la madrugada sin ver el Sol, tan solo tú y yo," me dirás. Todo será como en una vieja película romántica: tú vendrás a recogerme en tu coche, fingiendo que tan solo somos amigos delante de mis padres. Yo me cambiaré de ropa en el asiento  de atrás mientras miras disimuladamente por el espejo retrovisor (aunque no haya nada que ver).
 Entonces llegamos al aparcamiento de un lugar abarrotado. La calzada está mojada por la lluvia que caía sobre tu coche. Caminamos rápido, los dos queremos algo de acción, nos reímos por el camino con una mezcla de adrenalina y arrepentimiento en las entrañas. La música está alta, muy alta, quizá demasiado, pero nos gusta así. Me gritas al oído que vas a por algo de beber y yo asiento con la cabeza mientras cierro los ojos, dejando que la música entre en mi cuerpo. Los latidos de mi corazón se acompasan con los golpes de la batería en un descuido. Levanto los brazos y muevo mis caderas, que para algo las tengo. "Esto es vida", pienso. Y tú te giras desde la barra mientras tus ojos se abren con sorpresa al verme bailando como si me fuera la vida en ello. Sé que me estás mirando, sé que estás sonriendo en este mismo instante, porque sé que te gusta que me entregue de esta manera. Nada de barreras.  Nada de máscaras. Nada de engaños. Solo nosotros y unos cuantos gritos de algún cantante ya muerto que nos hacen girar, más y más rápido, hasta que yo echo mi cabeza hacia atrás en una carcajada sin fin y tú miras a tu alrededor, fingiendo que te avergüenzas de mis cosas excéntricas. Las demás parejas del lugar también nos observan. Demasiado jóvenes, deben pensar, porque ni siquiera tenemos la edad mínima para entrar en este lugar. Me doy cuenta y tú notas que me estoy empezando a sentir incómoda porque sientes mis pulsaciones a través de las telas de nuestras camisas. "¿Nos vamos?", preguntas, y yo digo que sí porque ya no me importa la música, ahora solo me importas tú.
 "¿A dónde vamos?", te habría preguntado. "A cualquier sitio donde podamos estar juntos. " Pararías en el arcén de la autopista, gritarías "Highwell to hell!" porque sabes que me encanta esa canción, que siempre la canto mientras el viento y la velocidad combinados me revuelven el pelo, pegado a mi cabeza, asomada por la ventana del coche como la de un perro curioso. Y entonces…
 Entonces me doy cuenta de que es noche cerrada, de que la ventana está abierta y de que Queen está despertando a todos mis vecinos desde el radiocasete que tengo sobre mis rodillas. Y me doy cuenta de que las chicas con el culo gordo no conseguimos chicos como tú, pero hacemos girar el mundo.


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4 comentarios

  1. Que hermoso relato, me gusto mucho.
    Cambio y fuera.

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  2. Culo gordo, tú consigues a quien quieras, y ya ni hablamos de Souto, que seguro que está loco por ti. Precioso, me ha encantado, ya lo sabes, echaba de menos tus entradas.
    Un besito, como siempre, de esos que no te gusta que te den;)
    Elena Armstrong Bennington

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    Respuestas
    1. ¿Pero tú eres tonta? ¡Yo no quiero a Souto! Te recuerdo que no le cantan mi nombre, sino ELENAEIRAS, ELENAEIRAS! puajajajajjajajajaja Y other thing, que yo no estoy diciendo que tenga el culo gordo, lo dice mi personaje... ¿O acaso también te crees que yo quiero ir con alguien en especial a un pub y cambiarme en su coche? ¡QUÉ ASCO! Ya te vale... En todo caso, al pub iría con vosotras y ya iría cambiada(además, el tío me salió un poco pervertido).
      Ale, adiós.
      Yo.

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