Segundo cuento: Nora y Sus Ganas de Oler

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 Una naricilla roja, congelada, asomó desde dentro de iglú. La siguieron unos guantes de lana, regalados por la abu, de color granate. Un gorro, grande, muy grande, de piel suave y gris. Una carita sonriente. Dos ojos cerrados. Una camiseta blanca con rayas. Calcetines por la rodilla. Botas de forro de lana que da calor y hace cosquillas. Y, durante todo el proceso de salir de su iglú, Nora seguía moviendo su nariz, olisqueando el aire de la Antártida.
“Siempre igual. Siempre huele igual.”
 A Nora no le gustaba la monotonía. Disfrazaba a los pingüinos, maquillaba a las focas y ponía antifaces a los osos polares para que no fueran todos iguales. Su casita tenía unas de esas luces navideñas cambiantes de color. Ese día eran azules clarito y moradas. Pero lo único que nunca cambiaba era el olor. La Antártida siempre olía igual. Nora se despertaba todos los días esperando a que algo hubiera cambiado, aunque solo hubiera sido un ápice, algo… Pero nunca cambiaba.
 Sin embargo, donde Nora vivía todo era muy divertido. Todas las noches había fiestas que terminaban con grandes y plateados fuegos artificiales, todos los días tenían carreras de natación, a media tarde siempre se hacían maratones de baile y entre una cosa y la otra, se cubrían con mantas gorditas y contaban historias a la luz del fuego, con un chocolate en la mano.
 A Nora no le gustaba monotonía. Así que ese día cogió una mochila lila, la llenó con botas, guantes, gorros, jerséis, una Polaroid, gomas del pelo y tabletas de chocolate, salió de su iglú por segunda vez en el día (lo nunca visto) y se fue, lejos, muy lejos, o esa era su intención. Los pingüinos le desearon suerte, las morsas, muy aficionadas a cantar, le dedicaron una canción, y los osos polares le dieron uno de esos abrazos tan fuertes que te dejan una sensación de calorcillo por dentro.
“La niña con el gorrito gris no llegará muy lejos”, se rumoreaba en un iceberg. Pero estaban muy equivocados, porque la figura de Nora se alejó  tanto que fue imposible verla. Su barquita navegaba rápidamente, dejando un rastro de ondas sobre el cristalino mar azul. La muchachita se dirigió a su mochila para sacar un mapa y decidir qué destino sería el primero en su lista.
“¿Qué estará pasando ahí dentro?” La mochila se movía, bultos en su interior se apoyaban en la tela y la hacían sobresalir y dar volteretas sobre el suelo de la barca. Nora se acercó y abrió la bolsa. Dentro, un oso y un pingüino se estaban comiendo una tableta de chocolate con avellanas que guardaba para las noches de otoño.  
-¿Quiénes sois vosotros?
-¿Lo ves, Bussi? Te dije que si seguía haciendo tanto ruido nos iba a descubrir.
-¿¡Pero qué dices!? Eras tú el que se movía todo el rato. No vale, siempre me echas la culpa a mí.-Los ojos del osito estaban llenos de lágrimas.
-Venga… No llores… Diremos que la culpa fue de los dos y ya está…
 Nora, asombrada por esos descarados animalejos que ni siquiera reparaban en que estaba ahí, tosió, para ver si paraban.
-Jo, Mimo, es que siempre estás igual.-El oso tenía el ceño fruncido y la primera lágrima resbalaba sobre su pelaje blanco y manchado de chocolate en el morro.
-Bueno, va, intentaré no hacerlo más, ¿si?
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.
 Una enorme sonrisa cruzó el rostro de Bussi y le dio un beso a Mimo en la mejilla, de esos que dejan marca.
-¿Qué hacéis aquí?
 Los dos amigos se volvieron para ver quien perturbaba su merienda.
-¿Y tú quién eres?
-Yo soy Nora y tú, pingüino sinvergüenza, ¿por qué estás en mi barca?
-¿B-barca?
-Sí, barca.
-¿Estamos en una barca, Mimo?
-Creo que sí, Bussi.
-Pues sí, estáis en mi barca.
-Lo siento… Nosotros no queríamos… ¿Y a dónde vamos?
-¿Vamos? ¿Quieres decir que os quedaréis aquí?
-Sí, claro, ahora que hemos emprendido el viaje no podemos echarnos atrás.
-Bueno… Nuestra primera parada es…
-¿No lo has decidido?
-No.-La fuerte voz de Nora, capaz de dirigir a un huracán, ahora era tan solo un bajo murmullo.
-Bussi, mueve el culo, tenemos mucho que hacer.


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8 comentarios

  1. Ay, por favor, creo que me he enamorado muuuuuuuchísimo :)

    Bussi, ¡qué amor! Y Mimo es todo un travieso, como los míos (risita)
    (os adoro, de verdad)

    (cosquillas de pingüino
    (bien fuertes))

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  2. ¿Cuál será el primer destino de Nora, Mimo y Bussi? ¡Qué ganas de saberlo!

    (ya me gustaría a mí abrir el bolso un día y encontrarme algún animalito que hable mi idioma)


    (sonrisa de elefante y sugus de manzana)

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  3. ¡Qué graciosos que son Bussi y Mimo! <3 Me veo que van a hacer el viaje de Nora muuuuuucho más divertido :)

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  4. Amo el nombre de Nora, amo los pingüinos y amo las aventuras recién comenzadas, en conclusión, amo este cuentecito :)

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  5. ¡Nora! La que vive en un iglú, como no. Es que...no se cual me gusta mas, si este o el de Amélie y Elias. Son tan...perfectos. Me encanta ¿o es que me he enamorado? ¡Sigue todos los relatos!
    Por cierto: "¿Me dejas pasar""No". Es hieufbviwgvbyrt.

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  6. P.D. Momentos que te dejan sin respiracion. Este relato es uno de ellos. Pero en el buen sentido.
    Lo sé, pero tu estás más loca que yo.
    Que si, pero que yo te quiero mas.
    Que también, que ya te lo mandé.
    Ahora finalizo mi conversacion inexistente.

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  7. me ha encantado!!
    igual q el anterior,te felicito.,besos

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