Cartas a una vieja amiga-Martina (||)

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¿Qué hay guarras?:
 Os escribo a las dos, así me ahorro tinta, papel y esfuerzo (que ya sabéis que soy muy vaga, coñe).
Bueno, bueno, empiezo por contestar a la anterior carta de Marina, ¡qué si no nos dan las uvas! Pero te la contesto resumidilla, ¿eh? Como ya he dicho antes, me canso mucho. Y si me canso no puedo dibujar gatos para mi nueva colección de cuadros. ¿Sabíais? He conseguido un curro. Jo, ¡estoy súper contenta! ¿Recordáis a Lucas? (si, si, el pato, malas personas) Pues resulta que su padre es dueño de una galería y el chaval le enseñó uno de mis óleos (el del bosque azul con el lobo de ojos amarillos, ese que tanto te recordaba a Sam) ¡y le ha encantado! Quiere ver más obras mías. Mañana hemos quedado, pero, por ahora, colgará el óleo en su galería y me pagará… ¡¡TRESCIENTOS EUROS!! ¿OS LO PODÉIS CREER? Bueno, claro, es que va a venir mucha gente a verlo, y no todo el dinero es para mí, tengo que costear los gastos del material y demás… Cosas de artistas. ¡Pero es mucho dinero! Y si se vende o si cuelgan más cuadros míos tendré más dinero… ¡QUE CHOLLO!
No sabes tú bien lo que me reí con lo del Elegido. ¡Me encantaría verlo por la casa sonriendo con esa boca tan grande, como si fuera el rey del mundo!  Ya me lo imagino contándoselo a las vacas, a las mulas, a las moscas y a todos esos animalejos del campo. Pero a los caballos no. Los caballos son míos, que soy sagitario por algo, los tengo dominados. Cada vez que lo vean venir echarán a correr y así les salvaré de una buena tanda de escupitajos. Porque, cariño, por mucho que te guste como hable, tienes que admitir que ya no hace falta ducharte si entablas conversación… Rebeca me dará la razón.
No sé si pasarme por Irlanda… Deben de ser todos muy majos, ¿no? Descarados, ellos. ¡Si tal voy a dar una clase de extranjis cuando se publique mi novela! ¿Ya os lo había contado, no? ¿NO? Bueno, ¡pues estoy escribiendo una novela! Mira que cuesta… Con lo inconstante que soy… Pues la historia trata de nosotras. De tres amigas. De cómo se conocen y de cómo crecen juntas. Al final, tengo la intención de poner estas cartas, para que todo el mundo sepa cómo nos lo montamos aunque seamos unas carrozas (solo son veinte años, ¿eh? Bueno, eso vosotras, os recuerdo que todavía estamos en Octubre y yo sigo en mis diecinueve).
¿Una reunión de antiguos alumnos? Estoy haciendo la maleta. Me he probado el vestido de la graduación y todavía me entra. Eso es gracias a que estoy en el equipo de natación de la uni… ¡Quién lo diría! De suplente, claro, solo es mi primer año en el “team”. Y todos los domingos me paseo un ratito por ahí, así que estoy más alta e igual de delgada (si, uno setenta y cinco, ¡ya quedan dos centímetros!). Creo que lo llevaré e igual me lo pongo… Pero la gente pensará que no tengo ropa… Bueno, ya veremos.
Dale un saludo a tu futuro marido de mi parte, ¿eh? Un abrazo no, que te me pones celosa. Y de un beso ya ni hablamos. A parte, aunque fuera vía carta, no me hace ninguna gracia lo del contacto físico…
Y ahora pasamos a Rebe… ¡qué no tiene ni idea de lo agradecida que le estoy! Todavía lo recuerdo como si hubiera pasado ayer (bueno, fue hace cuatro días…). Me visualizo muerta de frío, cubierta de varias capas de ropa, con los dos pares de calcetines calados. A mi lado estáis vosotras, Marina, como yo, helada y Rebeca… ¡Pues a su bola! Así, toda chula, con su cazadora vaquera, los pitillos verdes y una camiseta que quizás (no te ofendas…) es una talla más pequeña de lo que debería. ¡Pero que conste que me encanta esa camiseta! Sobre todo porque sobre su fondo blanco forma las palabras Green Day, aunque no se refieran al grupo, si no al estado ese de drogadicto. Y entonces, Rebe saca la llave y abre la puerta. Al otro lado… ¡AL OTRO LADO ESTABAN ELLOS! ¡¡¡¡¡ELLOS!!!!! ELLOS TIRANDO CONFETI, SERPENTINAS Y GRITANDO “WELCOMEEEE” A TODO TRAPO. Yo me quedé con la boca tan, tan abierta que creo que hasta los vecinos oyeron el golpe que hizo al chocar contra el suelo. Y Marina… Uf, Marina. Deberías controlar esas ganas de abrazar y besar a la gente, porque puede que George no se lo tome muy bien, ¿no?
Después de charlar un rato con ellos (ya visteis que mejoré mucho mi inglés, ¿no? Es que Jane hizo milagros conmigo en segundo y en cuarto. Marta se ocupó de que tuviera cosas que aprender… Que imbécil y gorda que era. Y calva. Me daba una grima… Bueno, pues la cosa es esa, que nos fuimos a, nada más y nada menos, ¡qué a un concierto de Green Day! ¡¡EN BACKSTAGE!! Y… Dios. Nos escribió una canción. A nosotras. ¡¡A NOSOTRAS!! Cuando le oigo decir (en inglés, claro): -Y esta canción es para tres chicas que nos han dado un día genial, lleno de risas, cotilleos y un montón de nuestras canciones. ¡UN JODIDO APLAUSO PARA ELLAS! Buah. Sin palabras. Casi lloro. Y es difícil que YO llore, ya lo sabéis. Y la letra de la canción… Uf.
Bueno, ahora me despido, ya os contaré más en otra carta. Pero os adelanto para que he sacado el vestido del armario (porque si, Marina, sí que cabe): Lu-cas.
ABRAZOS, BESOS Y ESAS COSAS,
Martina.

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