Historia de un Vestido

10:33

Hoooooooooooooooola!!
Siento informaros, mis pequeños lectores, que me voy durante 13 días a un campamento:) Pero tranquilos, ¡¡que volveré!!
Espero que me echéis mucho de menos, pero no demasiado O.O
Para que me recordeis, os dejo este microrrelato que, bueno, acaba de salir al mundo;)
¡¡¡DISFRUTADLO!!!
Claire sabía que ese vestido había estado ahí desde siempre. De pequeña soñaba con ponérselo en su boda, pero más tarde supo que las novias se casaban de blanco, no de rojo. Ese trozo de tela, aparentemente sin importancia, aguardaba en el armario, cubierto por una funda para conservarlo. Claire solo lo había visto tres veces en su vida: Cuando su madre se lo enseñó por primera vez, a los 5 años, cuando intentó llevarlo a la fiesta de disfraces de su mejor amiga y a los 8 años, cuando quiso recordar el vestido del día de su boda. Ella lo recordaba blanco, pero el que estaba allí guardado era de color rojo. <>
La habitación había cambiado con Claire a lo largo de los años desde que sus padres se habían mudado y le habían dejado a ella a cargo del piso. Había soportado etapas hippies, góticas, rosas, verdes, artísticas, desastrosas, repolludas... Había presenciado el hundimiento de Claire en la más profunda depresión. Había visto como, frustrada, intentaba tocar sus primeros acordes con la guitarra y, más tarde, como lo conseguía. Cambiaba continuamente. Lo único que permanecía era el armario que protegía al vestido.
Llegó un día de Otoño(sí, Otoño, con mayúscula¬¬)en el que Claire estaba especialmente furiosa con Ismael. Las peleas abundaban cada día más y más... Él era un controlador en potencia y ella, independiente por naturaleza. Él quería saber donde estaba ella en cada momento. Claire no quería decirle que la música era su vida y que asistía a clases de guitarra, por lo que Ismael pensaba que le estaba poniendo los cuernos con otro tío. Como una tromba, el Huracán Claire entró en la habitación empapelada de azul. La puerta se cerró con fuerza y las paredes temblaron con ella.
-¡Tío estúpido! ¡Vida estúpida! ¡Habitación estúpida! ¡Mesa estúpida! ¡Armario viejo, decrépito y estúpido! Debería haberme deshecho de ti hace mucho, mucho tiempo... ¡¡Y ya es hora!!
Claire abrió el armario, colérica como solo ella sabía, y vio aquel vestido antiguo que colgaba en una percha. Su expresión se suavizó. Cogió el vestido con delicadeza. Le temblaban las manos. La última vez que lo había visto era rojo... Ahora volvía a ser blanco. Blanco como la nieve. Despacio, Claire se desvistió hasta quedarse en ropa interior. Bajó la cremallera. Se puso el vestido. No le hizo falta mirarse al espejo: Notaba que ella quería al vestido y el vestido le quería a ella. De pronto, una historia entró en su cabeza. Las imágenes se presentaron, reales, ante ella. Como en un segundo plano, vio, escuchó y sintió la historia de una pequeña niña que soñaba con casarse con el antiguo y precioso vestido que su madre guardaba en un armario...

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