Amaya y Crown

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Amaya tenía un muñeco de peluche. Se llamaba Crown. A Amaya le gustaba perderse por el barrio para conocer sitios nuevos y en una de sus aventuras entró en un taller de juguetes,con una amable dependienta que creaba sus peluches a mano. Allí, Amaya conoció a un pequeño muñequito vestido de rojo.
Al día siguiente, Amaya y su madre paseaban por la misma zono que ella ayer. Y, estaba ahí. El portón de madera abierto; las pareden repletas de muñecos y la dependienta sentada, creando pequeños o grandes personajillos que alegrarín la vida de niñas y niños.
Amaya convenció a su madre para entrar. La dependienta, al verla, le sonrió.
-¿Carol?¿Carol, eres tú?-La madre de Amaya abría la boca sorprendida,contemplando a la dueña de la tienda.
-¿Maribel? ¡Dios mío, cuánto tiempo!
-¿Cómo has acabado aquí?
-Ya sabes,tenía habilidad en las manos.
-Pensaba que vivías en Michigan.
-Me cansé del inglés...
-¿Por qué te habías ido?
-Por...Nuestra pelea.-El rostro de Carol ahora estaba sombrío.
-Es verdad. Pero ha pasado ya mucho tiempo desde aquella. ¿Qué te parece si volvemos a empezar?
-Es un idea fantástica.
Las dos señoras se abrazaron y mientras Amaya las miraba con Crown,
dos amistades florecieron de nuevo. La de la pequeñla y el peluche y la de dos amigas separadas.
Ahora, Amaya sigue recordando aquel reencuentro fortuíto y pensando que, quizás, su nuevo amigo las había reunido, ya que todo el mundo sabe que todos los peluches tienen algo especial.
(Y ya veis lo que ocurre si a las 3 de la mañana no puedes dormir y estás inspirada.)

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